Juan de Dios Regordán
El 2011 se despidió dejando una herencia llena de encrucijadas en lo social, económico, político a nivel nacional, europeo e internacional. Los primeros meses de 2012 se van presentando con interrogantes y situaciones difíciles pero que están obligando a plantear, discernir y resolver. En medio de todas estas dificultades ha surgido un elemento cobarde, acuñado como “sentido común” que se reviste de una gran dosis de resignación como si se pretendiera convencer de que no hay otras formas de salir del difícil momento en que nos encontramos.
Mientras, constatamos que una parte importante de la sociedad está cargando injustamente con la pesada carga de la crisis, configurando así un escenario de mayor pobreza y aumentando la desigualdad social. No obstante, a pesar de la situación, hay que destacar algunos signos de esperanza que se están produciendo. Cada vez hay más personas que plantean buscar nuevas formas de organización social, política y económica que sean democrática, participativas y respetuosas con el medio ambiente.




















