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8 nov. 2015

Marea Violeta Sanlúcar se opone a la colocación de la virgen del Rocío en cualquier espacio público



Los elementos religiosos no deben estar en sitios públicos



08/11/2015.- La Asociación Marea Violeta de Sanlúcar critica la actuación que ha tenido el gobierno local al someter a votación urgente, en el último Pleno, una propuesta de la Hermandad de la Virgen del Rocío con el fin de colocar una estatua de la Virgen del Rocío, de inmensas proporciones, en la  Rotonda de Bajo de Guía. Como agravante cabe señalar que en el lugar elegido para la ubicación de la susodicha escultura existe una escultura, Cosmo Now, del conocido artista Roberto Matta, quien, con motivo de la Exposición Universal de 1992, la donó al pueblo de Sanlúcar para que se exhibiera precisamente en esa rotonda, y no en otro lugar.



Como asociación que promueve, difunde, defiende y fomenta la igualdad entre mujeres y hombres en los distintos ámbitos de la vida, y siendo los pilares de nuestra asociación la formación y capacitación de la población sanluqueña con el fin de incorporar una visión de género muy alejada de las desigualdades y de los roles y actitudes sexistas, pensamos que instalar este monumento religioso,  que concretamente representa una advocación mariana cuya simbología encarna un modelo de mujer patriarcal (sumisa, sufridora, pura y sexualmente pasiva), va en contra de nuestros principios, y también debería ir en contra de los vuestros. No son esos los valores que una sociedad plural y laica debe defender, y más aún en el ámbito de la igualdad de género.



En este sentido, el equipo del PSOE aleja de nuevo a Sanlúcar de la cultura, los estudios académicos e investigaciones que inciden en la repercusión simbólica y sociológica de los símbolos urbanos en el viandante. Los elementos ornamentales de la ciudad, dedicados a figuras destacadas o ilustres de la sociedad, tienen como principal objetivo la difusión de modelos sociales; es decir, a través de ellos se conmemoran personajes o elementos claves y destacados en la historia que servirán como modelos a seguir para la sociedad actual y generaciones venideras. El caso de las advocaciones marianas en sí, y más aún como elementos de ornato, por su naturaleza mística y no real basada en el imaginario religioso, no puede y ni debe constituir un modelo de referencia para la ciudadanía puesto que se basan en modelos ficticios y fantásticos que encarnan valores arcaicos, sexistas y por ende, atemporales y peligrosos para el bienestar social (como bien lo atestiguan los numerosos asesinatos derivados del patriarcado). Hemos observado, además, que los elementos religiosos ornamentales en nuestra ciudad son cuantitativamente numerosos, siendo muy carentes las toponimias o elementos de ornato dedicados a personajes reales cuyas aportaciones a la sociedad hayan sido destacables, siendo aún la brecha mayor en el caso de referencias femeninas.

  

Pensamos que este tipo de esculturas tienen su lugar en los templos y edificios religiosos. Por ello no comprendemos la estrecha relación existente entre dicho colectivo religioso y la institución pública, y menos compresibles aún las urgencias de este caso en detrimento de otros como el paro endémico de la ciudad. Igualmente consideramos que la cultura rociera en general representa todos los valores por los que nuestra asociación lucha en contra, los patriarcales.  Es por ello que animamos a que la escultura se coloque en la ermita de las Rocinas, pues allí tendría un completo sentido. Así es importante recalcar que los rituales que allí ocurren responden a los valores castizamente patriarcales y, por tanto, socialmente insalubres. Ejemplo de ello es el momento del llamado “salto de la reja”, en el que se realiza un forcejeo cuerpo a cuerpo entre personas del género masculino legitimándose así, por un lado, el derecho de propiedad simbólica sobre la imagen y, por otro, la virilidad y violencia de los ofendidos, suponiendo de hecho la confrontación y el reforzamiento de los valores masculinos: hombría y honor. La diferenciación de los roles atribuidos a los dos géneros, con clara primacía de la dominancia masculina, es característica de un sistema de valores fuertemente patriarcal, el machismo, muy presente aún en amplios sectores de la sociedad andaluza. La exaltación de la virilidad supone una legitimación de la violencia simbólica ejercida por los hombres sobre las mujeres, que en el marco de la sociedad tradicional permanecían sujetas a la autoridad del padre, para pasar más tarde a la del marido. El rapto de la Virgen presenta, por tanto, bastantes connotaciones con el rapto de la novia.



Las personas que componemos esta asociación hacemos un llamamiento al sentido común, a la aconfesionalidad de la Constitución y al laicismo que debe emanar de las Administraciones Públicas que deben velar por la equidad entre todos los cultos y religiones, así como procurar el ordenamiento del espacio público para disfrute de todos los ciudadanos, sea cual sea su credo.



Esperamos que el Sr. Alcalde haga una reflexión sobre la influencia que tiene en esta ciudad el fundamentalismo religioso, que en nuestra opinión poco tiene que ver con la  devoción mística y que, por ello, proceda a dar marcha atrás en la colocación de este santuario como pretende la Hermandad.



El obelisco de la Tolerancia debe permanecer en el lugar elegido por su autor. El Ayuntamiento no está para despilfarros. Costó 8 millones de pesetas su instalación y “el quita y pon” supondrá otro tanto, que no se puede permitir con las graves necesidades que tiene esta ciudad y el aterrador número de personas que están en exclusión social.



Si necesita llenar de estatuas las rotondas de la ciudad, la Asociación Marea Violeta le propone algunas figuras modelos de la historia que serían bien acogidas por la ciudadanía, y que son el símbolo de mujeres que rompieron barreras y lucharon por conseguir la igualdad en un sistema represivo hacia las mujeres, por el mero hecho de ser mujeres. Así mencionaremos, del ámbito local, a las artistas Encarnación “La Sallago” o Victoria Vallejo y a la primera farmacéutica andaluza nacida en Sanlúcar Gertrudis Martínez de Otero y, fuera del ámbito local, a personajes imborrables como la Pasionaria, Virginia Woolf, Simone de Beauvoir o Clara Campoamor, entre muchísimas otras.

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