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22 sept. 2015

El llamador llamado

Manuel Rodríguez Pérez

El PSOE local, quiere, desea más bien, solicitar un nuevo "plan de empleo" contra la pobreza, como si eso fuera posible, en una ciudad desbordada ante tanta calamidad.

Cuando releo la nota de prensa, del PSOE, no dejo de pensar  cuantos “planes de empleo” han sido malogrados, cuantos no han cumplido los objetivos propuestos.
Siguen con el eterno guión de quienes promueve la desigualdad en la sociedad al mismo tiempo que pretende  aparentar que realmente están solucionando la pobreza con soluciones quiméricas sustentadas sobre falsedades bien envueltas, eso sí, en papel de periódicos y titulares de televisiones locales que no son más que empresas pagadas con dinero público al servicio del poder local de turno.


No soy tan “friki” como para llevar la cuenta de los “planes de empleo" que se llevas solicitados, ni cuántos de ellos han sido aprobados. Lo cierto es que seguimos en los últimos lugares de esa lista con mayor índice de pobreza (el 38,5 %, de ciudades con más de 50000 habitantes) donde solo superado por la ciudad de Ceuta que, dicho sea de paso, parece abonada a ese lugar eternamente como si eso fuera un favor en vez de un demérito..

La pobreza no es solo problema de ciudades, de pueblos, de Comunidades, históricas o no, de España... Son de ciudadanos que están, estamos hasta la médula de tanto quebranto y de tanto dolor.
La insistencia de las administraciones en solicitar “planes de empleos” es igual a la insistencia, machacona e hiperrealista, en las encuestas en indicarnos que cada vez estamos más hundidos en el pozo de la pobreza que ellos mismos han contribuido, y contribuyen, a que no salgamos del mismo.
La dinámica en la que nos encontramos es consecuencia de administraciones incapaces de dar soluciones a la mayoría de los ciudadanos que ve como el capitalismo no es la solución y si el problema.  Y esto es medular.

Mientras sigan insistiendo con esas propuestas de reparto de la miseria se pueden caer a pedazos las aldabas de las puertas  a las que llaman que estas no se abrirán por la sencilla razón que están llamando a puertas equivocadas con prevaricación o sin ella. O se cambia de modelo o seguiremos como hasta ahora: con las miserias y la pobreza que avanza imparable en su voracidad al mismo tiempo que acumulan riquezas de un capitalismo caníbal que cada día que pasa se encuentra con más y más fuerza.

Parar de llamar a puertas que no se abren. Si queremos que se abran tendremos que cambiar de llamador que no de aldaba.

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