Silvia/Kalvellido
¿Dónde está Vicente?
¿Dónde estuvo Pablo o Koldo o Leire?
¿Cuáles son sus crímenes?,
¿Qué clase de terror esparcen?
Que yo sepa, sólo desobedecen.
Que yo sepa, sólo alzan la voz y la frente.
Que yo sepa, lo que nos mata, no son sus palabras locuaces, es el hambre.
Que yo sepa, lo que nos mata, es mendigar, vivir una vida a rastras, claudicar, ceder el paso a la barbarie.
Lo que nos mata es no tener conciencia, carecer de ella, pagar tributos a tocateja, enfermar sin boticas ni quejas, vivir pobre y desahuciado, tener hijos arrastrando rosarios, agachar la cabeza, pisar la tierra yerma.
No son Vicente, ni Pablo, ni Diego, ni Arnaldo, ni Koldo ni Leire, ni tantos otros que desfilan por audiencias los que nos abren una y otra vez estas heridas viejas.
Son los de siempre, los que nunca fueron destronados, los que se marchan de rositas, decentes en la historia, indecentes en la memoria de los pueblos.
Ellos son los que debieran estar en el estrado y después camino del cadalso.

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