El otro Mundial de Sudáfrica”
Por Salvador Moreno Valencia
Este título no es el sonido de la archifamosa “vuvuzela”, sino la repetida y manida palabra que todo un profesional de los medios de comunicación se hartó de repetir anoche en la retransmisión del partido España- Holanda. Más exactamente del canal 5 de televisión, que anoche retransmitía la final del mundial, que por fin llegó a su fin con todos los honores para la selección española. Lo de “catapum” no me parece muy profesional, pero tampoco me parece muy profesional la actitud de los comentaristas que relataban el partido, una actitud poco objetiva, que llegó en algunos momentos a dejar en el aire comentarios despectivos, e incluso cercanos a la ofensa hacia los jugadores de Holanda, que podrían haberlo hecho mejor, quizá, y que su juego no fue del todo digno de una final de mundial, también, pero eso no significa que tres o cuatro periodistas a los que se les debe suponer un mínimo de ética a la hora de contar una historia, se decanten descaradamente por la selección de su país, cosa algo natural, pero que caigan en lo soez y el insulto con comentarios al referirse a algunos de los jugadores holandeses, todos con nombre y apellidos, usando éste, sí, éste, ése, sí, ése. (...)
Por un lado esa falta de profesionalidad por parte de los comentaristas que no dudaban en lanzar dardos envenenados en contra de los jugadores de Holanda, y además profesionales del periodismo que no aceptaban como faltas las que cometía el equipo nacional, sea “la roja”, y sin embargo despotricaban cada vez que un jugador contrario de “la naranja” cometía un falta, e incluso llegaban a pedir en sus comentarios la expulsión de ése, sí, ése.
Por un lado esa falta de profesionalidad por parte de los comentaristas que no dudaban en lanzar dardos envenenados en contra de los jugadores de Holanda, y además profesionales del periodismo que no aceptaban como faltas las que cometía el equipo nacional, sea “la roja”, y sin embargo despotricaban cada vez que un jugador contrario de “la naranja” cometía un falta, e incluso llegaban a pedir en sus comentarios la expulsión de ése, sí, ése.
No sé si yo estuve viendo el mismo partido que ellos, pero en lo que a mí respecta, hay que reconocer la tendencia del árbitro a proteger a los jugadores de “la roja”, que no hacían más que caerse cada vez que un jugador holandés se les acercaba. Cinco tarjetas amarillas y una roja en contra de Holanda dicen mucho, tanto del juego de sus jugadores, como de la visión del juez, que pitó muchas veces sin que siquiera se hubiese cometido falta. Luego que los jugadores de Holanda protestasen con o sin razón, tampoco le gustaba a los comentaristas que lejos de hacer un trabajo objetivo se tiraron a la piscina como si ellos fueran los que se estaban jugando la copa del mundo, porque no debemos olvidar que no somos nosotros los españoles los que hemos ganado la copa, la ha ganado un equipo de profesionales que para eso cobran, y para eso se les paga, y no metimos los goles nosotros en el bar insultando a los jugadores del equipo contrario, ni demostramos el respeto que se le debe tener al rival, y el tributo que debemos rendir al vencido, porque es más grande el honor de los derrotados que de los que celebran la victoria y que no mostraron deportividad a la hora de compartir el trofeo, ¿no se trata de eso el deporte?
El caso es que a ganadores o vencidos los meritos no debemos quitárselos con frases como que “la roja” somos todos, porque no lo somos.
"La victoria tiene un centenar de padres, pero la derrota es huérfana." KENNEDY, John Fitzgerald.
Así que no hagamos apología de algo que no debe seer más que un deporte y que como tal debería mostrarse mediante jugadores, y seguidores. Por lo que a continuación voy a decir puede que me quemen en la hoguera, pero es lo que siento y lo que pienso:
La verdad es que ayer me sentí más holandés que español, entre otras cosas porque siempre tuve el “defecto” de empatizar e ir contracorriente, sobre todo cuando las grandes victorias vienen precedidas de la imposición y la anulación de la posibilidad de pensar diferente, de ser uno mismo, cuando las grandes victorias se imponen sin opciones, y cuando no celebrarlas es visto con malos ojos, entonces, entonces me meto en la piel de los vencidos, que por muy mal que lo hayan hecho, repito, merecen todo el respeto por parte del los vencedores que no deben aplastarlos con su prepotencia, y “catapum, catapum”, este mundial ya se acabó con destrozos por doquier que parece que los medios de comunicación y el poder no quieren ver, tampoco quieren contarnos qué ha pasado con los miles de desplazados de sus chabolas que han metido en un lugar peor del que vivían, que ya era terrible, para construir los campos de fútbol donde veintidós señoritos de occidente hacían gala de lo mejor que los occidentales sabemos hacer: imponer nuestro santos argumentos, sea con deporte o con pistolas, tan peligroso el uno como las otras porque defienden los mismos principios, y el que quiera entender que entienda.
Y como lo más granado de la intelectualidad española ha escrito adulando a los vencedores, y a “la roja somos todos”, yo no me iba a marchar de rositas de circo futbolero y *mundialero sin decir esta boca es mía.
Para los interesados en el “Otro Mundial de Sudáfrica” visiten: http://www.abahlali.org/node/6777
* Dícese de todo aquello que es mundial, o como vulgarmente se dice: el mundo mundial, como si “bajar para abajo”, “subir para arriba”, “entrar para adentro” o “salir para afuera” no fueran una evidencia y un mal uso de la lengua, y por supuesto el no saber ni tener ni idea en este circo de despropósitos, y mal hablado.
Salvador Moreno Valencia

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