Érase una vez… pues si, el mismo cuento de nunca acabar, preámbulo de comicios cercanos. Comienza el baile de las princesas que, ataviadas con sus mejores galas y fingiendo candidez, embaucan al príncipe para que las lleve al altar. Sólo una puede ganar… así que manos a la obra ¡Que empiece la función!
Con una normalidad pasmosa, las grandes candidatas a reina por cuatro años (grandes por siglas, por clientelismo y por estulticia humana, que no por la calidad de sus programas, si es que los tienen) nos agasajan con multitud de encuestas, maquilladas a conveniencia, piedra angular de un complejo pero eficaz hechizo mágico. Los sondeos de opinión se han convertido en parte esencial de la estrategia propagandística de las principales siglas y, bien orquestadas, pueden hacer que la balanza se incline certeramente hacia el lado deseado presagiando un suculento rédito electoral. (...)
El caso es que hasta ahora dicha pócima les ha ido de perlas. En las pasadas elecciones la princesa que manejaba los hilos de la información y su fiel Merlín recrearon el cuento de pedro y el lobo… “que viene el lobo, que viene el lobo”. … y los aldeanos acudieron en su auxilio. Ocultando en sucesivas encuestas el latente descalabro del anterior equipo de gobierno, atemorizaron al electorado con la mayoría absoluta de un partido que se había ganado con creces la repulsa popular, presentándose ella como salvadora in extremis de tal amenaza: jaque mate. El final de ese cuento es más que conocido.
En esta ocasión presentan una epopeya griega, fusión de “La Ilíada” y la “Odisea”, y oímos cantos de sirenas… La gente prefiere apostar a caballo ganador, así que no escatiman en alabanzas a la magnífica gestión llevada a cabo por su partido como muestra el unánime reconocimiento de los conciudadanos, según su “interpretación” de la encuesta, claro. Bueno, no es eso mismo lo que se escucha por las calles, pero el cebo tiene lustroso colorido. Ni creo en absoluto en la veracidad de los datos, como la mayoría de personas sensatas que cohabitan en la ciudad. A pesar de la diferencias con la anterior gestión, de empezar a abordar algunos de los grandes males de nuestro consistorio y de las actuaciones llevadas a cabo gracias al dinerito de ZP, quedan más sombras que luces que dejan al descubierto un rancio sabor a no saber hacer, y un cierto tufo a no querer hacer por no ganarse antipatías que resten votos.
Éste ha sido el primer movimiento sobre el tablero electoral. A partir de ahora veremos nuevos trucos de prestidigitación sacados de la chistera del sombrerero loco para amansar y moldear voluntades. Todas las princesas poderosas esbozarán dulces sonrisas y, como buenas hijas de Eva, susurrarán con delicada voz al oído de los Adanes que poblamos esta ciudad. La cosa promete, aunque yo, por si acaso, me ataré al mástil, emulando a Ulises, para no dejar que el canto de las sirenas haga mi nave naufragar en mitad de la tempestad.
Abel González Luna

1 comentario:
pero, ¿este hombre no era del cis? estoy seguro de haberlo visto en sus mitines.
Publicar un comentario