Carmen de Bock: El próximo día 3 de Junio se ha convocado en Sevilla la cuarta manifestación por la abolición de la tauromaquia. Soplan nuevos vientos en Andalucía; muchos ciudadanos van a secundar esta reivindicación y van a salir a la calle a gritar delante de la plaza de toros que no queremos esta tradición cruel, que estamos en contra de espectáculos degradantes, donde corre la sangre y donde se maltrata a un animal en público hasta su muerte agónica.
A lo largo de la Historia la sociedad ha ido evolucionando en sus costumbres, pues fue también una de ellas en España el ajusticiar a los reos en la plaza como espectáculo público; también fue tradición celebrar autos de fe por el Tribunal de la Inquisición, donde se quemaba a los acusados de herejía ante el público.
Afortunadamente hemos cambiado y la sociedad ha podido al fin liberarse de muchas de estas ataduras, de costumbres crueles que la constreñían a tal punto de limitarla en su libertad de pensamiento y de opinión, conquistas que han sido alcanzadas no sin muertes y revoluciones. El Hombre al fin, ha evolucionado con respecto a la consideración sobre sí mismo y sobre sus derechos dentro de la sociedad.
En cambio, no ha ocurrido algo paralelo, por lo menos en cuanto al grado de intensidad, en lo que se refiere a la defensa y respeto hacia los animales y a su correspondiente legislación protectora.
Pero, podemos preguntarnos, ¿es que los animales- los seres que comparten con nosotros el planeta-, no tienen derechos fundamentales? ¿es que no tienen derecho a una vida y a una muerte dignas?
Actualmente asistimos en España a una promoción de todo lo relacionado con lo taurino: homenajes y medallas a toreros, subvenciones a la ganadería de lidia, exposiciones taurinas, apertura de museos taurinos, rehabilitación y mejora de plazas, construcción de nuevas plazas de toros multiusos por toda la geografía. (...)
Asistimos a una creación de demanda artificial, por parte de las autoridades, como es la instalación y fomento de las 24 escuelas taurinas existentes en Andalucía, donde a los menores se les educa en la forma de matar a una res de corta edad, a puerta cerrada; igualmente, subvencionando entradas a los espectáculos para la reducción de su precio, detalle este último que forma parte, en general, de todos los pliegos de condiciones para la explotación de las plazas de toros.
Sin ir más lejos, las imágenes más crueles- incluso hasta obscenas por lo repugnantes- constituyen hoy por hoy portada de prensa; imágenes de terribles cogidas como las ocurridas recientemente o de la horrenda agonía de toros y novillos. Todo se expone a la vista inocente de niños y de los mayores, en los medios de comunicación. El espectáculo se convierte así en un recurso para el consumo, al tiempo que sirve para disfrazar un negocio muy lucrativo.
El sensacionalismo en los medios no es algo nuevo: ya lo expresaba muy gráficamente en los primeros años del siglo pasado el escritor Eugenio Noel cuando afirmaba:
” La esplendidez del espectáculo es una inmensa parodia, pero el pueblo más pobre del mundo sabe mentirse así refinamientos que no sabe darse. Excelente comedia trágica., digna del pueblo donde vivió Cervantes. España entera todos los Domingos, se divierte así y en sus periódicos tales reseñas se aderezan con las mieles exquisitas del ingenio. La cogida de un diestro emociona a la nación de cabo a cabo, y la víspera nadie se acordó del sabio o del bueno que moría de hambre. Tópicos viejos son éstos, mas el mal es el mismo ¿Qué utilidad reportan esos toros arrastrados por las mulillas, esos toreros vestidos como marionetas?”
Llama pues la atención que, siendo casi un 80% de la población el que se posiciona en contra de las corridas de toros, el dato contraste inversamente con el hecho de que sea un reducido grupo de presión, (léase Mesa del Toro, por ejemplo) el que actúe y el que claramente cuente con el apoyo de los partidos políticos mayoritarios, partidos que, a su vez, facilitan su financiación.
Y en esta carrera de fondo, Sanlúcar de Barrameda no podía ser menos, por eso, no es extraño que su Gobierno siga la tónica habitual en la apología de lo taurino con un exhaustivo despliegue de cartelería por la ciudad y dedique este año su Feria de la Manzanilla al espectáculo de los toros, plantando una portada que reproduce la fachada de la plaza de toros y dedicándosela a un torero, por los cincuenta años de su alternativa.
(dibujo: www.kalvellido.net)

1 comentario:
Magnífico artículo, espléndido. En el mundo del tópico de esta Andalucía que es incapaz de avanzar es normal que los políticos no hagan otra cosa que darle al pueblo "pan y circo". Y mientras el pueblo se deje... Gracias, Carmen, por luchar contra esta barbarie, ánimo.
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