Uno de los máximos directivos de Otis y un exejecutivo de Merryll Lynch toman las riendas.
Cambio de manos en Bornay Desserts, el fabricante de helados y postres con sede en Jerez y heredera de la antigua La Ibense Bornay. Un equipo de inversores —agrupados en la sociedad Sainberg La Ibense— ha tomado las riendas de la enseña andaluza, que entró en concurso de acreedores en febrero de 2014. Entre los nuevos propietarios figuran tres directivos españoles muy reconocidos. Uno de ellos es el asturiano Pedro Sainz de Baranda, que en 2012 se convirtió en el primer español que presidió la multinacional estadounidense de ascensores Otis. Le acompaña también Jaime Bergel Sainz de Baranda, que fue el primer ejecutivo de Merrill Lynch en Madrid y preside el fondo Gala Capital o la compañía informática Panda en España (también fue el socio más joven de Goldman Sachs en Madrid y tiene una amplia experiencia en el sector del capital riesgo).
En tercer lugar, y asumiendo el papel de consejero delegado, está Javier Pérez de Leza Eguiguren, un especialista en el negocio de la gran distribución tras dirigir líderes internacionales de este sector como Metro, Costco y Wal-Mart en once países diferentes. Los tres representan a un conjunto más amplio de accionistas.
A diferencia de lo que ocurre en numerosos procesos concursales, en este caso la llegada de los nuevos inversores se ha producido en total sintonía con los antiguos propietarios, los miembros de la cuarta generación familiar (capitaneados por María del Carmen Bornay). «Han puesto como condición imprescindible para alcanzar un acuerdo que la sede de la compañía y su actividad productiva permanezcan en Jerez de la Frontera», apuntan a ABC fuentes cercanas a los nuevos dueños. El importe de la operación no ha sido desvelado.
Los fundadores siguen
La familia Bornay seguirá vinculada a la empresa, aunque sus funciones estarán orientadas a la innovación en productos. Para la nueva gestión del negocio de Bornay Desserts el equipo de accionistas está en proceso de búsqueda de un director general.
Uno de los grandes activos de Bornay, su moderna factoría en el Parque Agroalimentario de Jerez de la Frontera, es precisamente el que le llevó el pasado año a su situación de insolvencia. La compañía decidió hace una década diversificar su gama de productos e incluir un componente de I+D+i para ganar en competitividad. En 2003 inició un plan de inversiones —que supuso un desembolso cercano a los 14 millones de euros— para multiplicar por diez la capacidad productiva que tenían sus históricas instalaciones de Sanlúcar de Barrameda con la nueva factoría de Jerez. El problema llegó cuando la constructora que adquirió el solar que quedó vacante en Sanlucar (por ocho millones de euros) trató de romper el acuerdo y, finalmente, no pagó la cantidad estipulada, lo que llevó a La Ibense Bornay al segundo concurso de acreedores de su historia (tras su ambiciosa apuesta comercial en la Expo 92 se vio obligada a suspender pagos en 1993).
En las nuevas instalaciones Bornay ha llegado a fabricar siete millones de litros de helado al año, lo que sitúa a la firma como el sexto de España por capacidad de producción. Su facturación anual ronda los ocho millones de euros, de los cuales el 20% procede del mercado exterior (poseía el 51% de la sociedad estadounidense Algelato).
«El objetivo de los nuevos inversores es reforzar las instalaciones productivas existentes, generar empleo en Jerez y aprovechar el potencial de una marca centenaria como Bornay», indican.

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