Hagamos un referéndum en Tordesillas sobre sus arraigadas tradiciones... Compremos el disco más escuchado (el de Paquirrín)...
Leamos el libro más vendido (el de Belén Esteban)...
Veamos el programa con más audiencia de la tele...
Compremos el periódico de mayor tirada...
Votemos al partido más votado... y con todo eso, hagamos una sopa.
Leamos el libro más vendido (el de Belén Esteban)...
Veamos el programa con más audiencia de la tele...
Compremos el periódico de mayor tirada...
Votemos al partido más votado... y con todo eso, hagamos una sopa.
No hará falta más que una primera cucharada para llegar a la amarga conclusión de que todo resultado de toda consulta no puede ser más que el lógico producto de la suma de los ingredientes.
La democracia no es posible si los que la componen son simples esclavos, esclavos producto de un lucrativo negocio mal llamado educación...
Una educación que agoniza estrangulada por la religión y nacionalismo...
Una educación reglada y convertida en artículo de lujo en la que los indices de fracaso escolar hace tiempo que son secreto de estado.
Una educación que agoniza estrangulada por la religión y nacionalismo...
Una educación reglada y convertida en artículo de lujo en la que los indices de fracaso escolar hace tiempo que son secreto de estado.
La democracia es una chanza si en los libros de texto se les dice a nuestros hijos que "Machado se fue a Francia con su familia y Lorca falleció cerca de su pueblo". La democracia es una parodia si el 79% de los menores de veinte años no saben quién fue Francisco Franco. La democracia es pura burla si en los colegios públicos de Cataluña se repite que "los héroes del sitio de Barcelona lucharon por la independencia de Cataluña, y no contra Felipe V y sus aliados franceses". La democracia es imposible si en los colegios de Madrid nadie cuenta que Felipe V era francés, que ni siquiera sabía hablar español, que la guerra de sucesión y la codicia de aquél Borbón costó un millón de muertos, que se dejaba crecer las uñas de los pies hasta no poder ni andar, que sufría vapores melancólicos y violaba a su primera mujer moribunda, que por ese engendro morían los españoles.
La ignorancia, siendo lo mismo, es menos cruel...
Sin hombres lo suficientemente libres e informados la democracia no es más que una cáscara vacía, una dictadura por otros medios, un inmenso rebaño de voluntades sometidas por siempre a los intereses de los amos... y no parecen estos que corren, tiempos propicios para la tarea de sembrar libertad...
Sembrar verdadera cultura.
Pelayo Martín/Kalvellido
No hay comentarios:
Publicar un comentario