Páginas

21 feb 2012

Mentira o error en la Política

Manuel Gaitero Rosado

El error es perdonable, la mentira es condenable. La diferencia entre una y otra es abismal. Todos podemos cometer errores con la mejor buena voluntad. Pero la mentira solo es posible con la mayor mala voluntad. La mentira consiste en expresar o comunicar algo a sabiendas de que no es verdad.



Es una afirmación contra lo que en conciencia sentimos y conocemos como contrario a la verdad. Lo malo es que el cinismo de muchos políticos nos quiere hacer creer que cuando mienten y luego queda en evidencia la mentira nos dicen que se equivocaron, que cometieron un error, lo cual siempre es comprensible. Solo no se equivoca el que no hace, ni dice algo. Pero esto no soluciona nada. Hay que correr el riesgo de equivocarse haciendo o diciendo lo que de buena voluntad nos parece que puede contribuir al progreso o mejora de nuestra convivencia.



Es evidente que quiero llegar a lo concreto, a las mentiras que con premeditación y alevosía vierten muchos políticos sin que por ello tengan que pagar nada. Es decir, no les cuesta el cargo como pasa en cualquier democracia de otros países, aunque sean como la nuestra, una democracia burguesa. Y lo llamo democracia para entendernos, no porque merezca ese nombre. ¿Para qué recordar estos últimos años? Y lo peor no ha sido que se nos haya mentido anunciando la inminente salida de la crisis, o se nos haya querido engañar con medidas que no solo no ayudaban a salir, sino a hundirnos más. Lo peor es el gran engaño, la gran mentira, de llamar crisis a lo que no tiene otro nombre que “fraude monumental” del sistema financiero.

Lo que tenemos ahora es el resultado de lo que antes ha sembrado un gobierno que por imperativo moral estaba obligado a decirnos la verdad de lo que estaba sucediendo y lo peor que va a suceder. Por fidelidad a su pretendida ideología de izquierda, tendría que haber empezado a realizar las correcciones y cambios radicales que la mayoría de los ciudadanos estamos exigiendo hace tiempo. Ahora, después de comprobar las mentiras o ¿errores? del nuevo Gobierno, tenemos la seguridad de que esas medidas que podrían sanear la economía y evitar exprimir más a los pobres, evidentemente tampoco se harán.



Ni este ni el anterior Gobierno son capaces de decirnos que, lo que está pasando, es una alarma más de las muchas que ya nos ha dado un sistema que está anunciando su muerte, pero al que muchos avariciosos sin escrúpulos intentan mantener en pie inyectándole una vez más la sangre de los más pobres. En definitiva mentiras, mentiras mentiras…Y lo peor no es que nos mientan, sino que sus mentiras queden impunes, y formen parte ya de la legalidad. Ellos, no nos hagamos ilusiones, no van a mover un dedo para cambiar el sistema económico. Pero si tuvieran voluntad de tapar el agujero que han creado, con el despilfarro que han practicado, tienen la posibilidad, sin recortar un céntimo a los empobrecidos, de recuperar los 45.000 millones de euros que se necesita, haciendo lo que desde todos los medios de difusión no paramos de decirle. Que se apliquen ellos las normas de austeridad.

Manuel Gaitero Rosado




No hay comentarios: