Peter Magnus
"En el origen de la intolerancia no existe nada de noble:
es la peor lacra que se puede hallar en la vida social de los pueblos,
esto es el fanatismo."
Voltaire
Parce no perder vigencia alguna en estos días el Tratado sobre la tolerancia que escribiera Voltaire y que se publicara en 1763.
Si analizamos estos ensayos nos quedaremos con la esencia de un gran pensamiento que nos ayuda a comprender el mundo, y nos llevará a descubrir que adaptando el contenido podremos obtener preguntas más actuales con la referencia de este pensador: ¿Querrán los Mercados mantener-mediante la aplicación de la mano dura a través de las Fuerzas de Seguridad del Estado-, sus depravadas políticas económicas? ¿Querrán los políticos de cada país -en el que están en juego la libertad, la paz, y la justicia-, imponer un estado de terror al aplicar leyes injustas, por intolerantes, más propias de siglos pasados que del tiempo actual?
Si analizamos estos ensayos nos quedaremos con la esencia de un gran pensamiento que nos ayuda a comprender el mundo, y nos llevará a descubrir que adaptando el contenido podremos obtener preguntas más actuales con la referencia de este pensador: ¿Querrán los Mercados mantener-mediante la aplicación de la mano dura a través de las Fuerzas de Seguridad del Estado-, sus depravadas políticas económicas? ¿Querrán los políticos de cada país -en el que están en juego la libertad, la paz, y la justicia-, imponer un estado de terror al aplicar leyes injustas, por intolerantes, más propias de siglos pasados que del tiempo actual?
¿Qué nivel de tolerancia están aplicando Mercado y Gobiernos, séase: FMI, BCE, UE (Troika) al ejecutar o al intentar llevar a la práctica sus corruptas políticas que dejan a millones de ciudadanos relegados a la más absoluta marginalidad y miseria?
Veamos lo que nos dice la RAE sobre la palabra tolerancia, aunque todos sepamos el significado de la misma, es bueno releer una y mil veces lo que significa para no olvidar que aplicando su definición a la realidad conseguiremos un mundo más justo; nosotros vamos a elegir la definición número dos de la RAE en la que se nos dice: “Respeto a las ideas, creencias o prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias.” Ahora bien, no parece ser esto lo que hacen los mercados-gobiernos cuando los ciudadanos se manifiestan en contra de sus políticas, podemos seguir el ejemplo, quizás más significativo, de Grecia, donde la lucha en la calle se ha convertido en parte de lo cotidiano de los griegos y la única forma de vencer en la “guerra”, no declarada, que los mercados-gobiernos han decidido tener contra el pueblo (la Troika condena a los ciudadanos a la precariedad, la inestabilidad y a la feroz competencia: a luchar por la supervivencia).
En España tenemos los hechos más recientes en la Comunidad Valenciana donde los alumnos del Instituto Lluís Vives han demostrado que no están dispuestos a aceptar los recortes en Educación que el gobierno del PP quiere imponer a golpe de decreto. Por tanto, aplicando la intolerancia, o lo que podríamos definir como tolerancia cero. ¿Debe ser uno tolerante con la actitud que la policía ha llevado a escena, mostrando su total intolerancia ante esos jóvenes? ¿Tenemos que creer las palabras de los que, por encima de los hombres de uniforme que en la calle han repartido los palos, han dado las órdenes a esos indocumentados policías (en la tienda de la página web de España 2000 se venden no solo uniformes, placas, cascos y porras de policía, sino que además se venden armas, y un amplio catálogo de banderas anticonstitucionales) que incumpliendo las normas no portaban sus placas identificativas? ¿Tenemos que seguir soportando el insulto continuado a nuestras inteligencias por ser tolerantes? ¿Dónde está la línea que separa la intolerancia del fanatismo como bien nos apunta Voltaire en su ensayo?
Muchas más preguntas deberíamos hacernos para intentar entender el mundo que nos rodea. Teniendo en cuenta que a pesar de que los que se manifiestan en las calles exigiendo sus derechos lo hacen de modo pacífico y por tanto de un modo tolerante, no podemos olvidar que siempre habrá grupúsculos de intolerantes que ya han cruzado la fina línea para convertirse en fanáticos (véase España 2000, no tiene desperdicio), y hago mías las palabras de Voltaire porque no hay nada peor ni más innoble para los hombres y los pueblos que la intolerancia esto es, el fanatismo.
Peter Magnus

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