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12 jul 2010

Minorías Olvidadas...

Piniófilo
Sin hacer caso a los cuatro tontos/as de siempre, que exponen sus hazañas en sedes y palacetes consumidos por atmósferas cargadas de clasismo, buenas palabritas y recuperaciones de vestigios para amasar adictos al populismo, haciendo amagos de olvido a una minoría de gente inquieta, de carácter emprendedor, sentido didáctico, y vertientes misceláneas y psicodélicas, que de su enorme empeño, entrega social y espíritu de lucha, exhibieron sus manos manchadas por ustedes de política basura, mercantil y materialista; ¿ Como queréis vosotros, mis gobernantes, que nos unamos sin remisión a vuestra causa, si limpiáis el entorno con productos etiquetados de siglas carentes de diversidad cultural?...(...)
Aunque no comparto los derroteros paladares de la gran mayoría de mis paisanos, respeto sus tradiciones, comportamientos y gustos arraigados desde pequeños, en tierras sembradas de cultivo calé y chango. Podría aceptar al cañí de pueblo toquetear sus palmas y taconear sus zapatos en tablados de bulliciosas casetas, puedo llegar a aceptar al lolailo enfundado en su traje floreado de colorines y estrafalario, colgado de su bisutería reluciente y excesivamente cara, puedo aclimatarme a un ambiente hostil lleno de tocatas músicas folclóricas, podría aceptar en parte al joven pasota exponer su caradura de paleto, en su coche abultado de ecualizadores y amplificadores marcando su ritmo del bimba-bimba, lo que nunca jamás consentiré sera: verme sometido al antojo pueblerino de tus dotes manipuladoras, en tu faceta de politicucho soberbio y empedernido.
Tampoco compartiré los gustos atrofiados de muchos pijitos maleducados, que irrumpen por calles plazas y mercados, disparando su ego a diestro y siniestro en su particular mundo de Yupi, coloreando sus paisajes con multitud de prendas y complementos escuetos, estrictos y conjuntados, repartiendo su afamada gratitud en el reincidir de sus votos, prestándoles a los de siempre su pomposo sillón tronado, y la caña de Indias de su bastón de mando.
Y seguiré latente por mí pueblo, buscando rescoldos en las viejas esquinas manchadas de meados, pero llegados a este punto, uno ya, poco o nada le importa, proseguiré mi camino respetando, y en algunos casos evaluando a otros que de capillitas, viven sumergidos en el fanático mundillo de su fe, la mejor del mundo, no se te olvide, que los demás carecemos de bondad y sensibilidad por no prestar culto a bustos acorazados de metales de transición.
Y seguiré paseando mi librito por la plaza Cabildo, con la cara amargada de tan notable patetismo burócrata, asumiré en algunos casos las descargas malintencionadas de otras comeduras de tarro, de aquellos enterados que lo creen saber todo pero no entienden de nada, el pesado de siempre, tampoco desistiré en mi empeño de criticar al malhechor que intente oprimirnos en el zurrón de los callados, pues solo conseguirán de aquí en adelante, que algunos grupos minoristas como nosotros enfurezcamos a la opinión pública, avivemos las llamas del fuego candente, os arrinconemos en la plaza mayor, y asistamos sin contemplaciones a la pena capital del cruel, hortera y enmascarado político pueblerino que lleváis escondido dentro.

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