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8 jul 2010

Derecho de manifestación

Salvador Moreno Valencia
Bien es sabido que los ciudadanos tenemos el derecho a la huelga, también es sabido que este derecho está reflejado en nuestra Constitución. Hasta ahí nada que objetar, tan sólo una pequeña premisa que hay que cumplir para poder llevar a cabo, tanto la huelga como la manifestación pública en un reunión pacífica en la calle de ciudadanos libres: la autorización del Gobierno de turno para poder manifestarse abiertamente y en la vía pública. (...)
Algo falla porque a la hora de llevar a cabo una manifestación en protesta de alguna decisión tomada por el Gobierno, o por los Empresarios, o por cualquier otro organismo cuyas decisiones afecte a los ciudadanos, más que facilidades se ponen trabas, e incluso se intentan prohibir muchas de las manifestaciones propuestas, alegando excusas como las de la seguridad ciudadana, falta de medios policiales etcétera.
Mi pregunta es la siguiente: ¿Qué ocurre con esas manifestaciones espontáneas que surgen, por ejemplo, como está ocurriendo, tras los partidos de España en el mundial de fútbol?
Y no hablo de reuniones de unos pocos de aficionados, porque aquí hay que hacer una diferenciación entre el placer que produce disfrutar de un partido de fútbol, de cualquier deporte, y el fanatismo, o lo que es lo mismo, hay que diferenciar entre los verdaderos seguidores del deporte, sea cual sea, y el fanatismo desatado, el que estamos sufriendo una gran cantidad de personas, a las que sin derecho se nos está usurpando un derecho inalienable: el derecho al descanso, a la paz, y a pasear libremente por las calles sin ser arrastrados por una masa informe de fanáticos que en nombre del deporte, dicen celebrar la victoria del equipo nacional.
Millones de personas salieron anoche a las calles a celebrar la merecida victoria de la selección española, ¿he dicho millones?, sí, millones y lo hicieron sin la consiguiente autorización para manifestarse, sin que el Gobierno lo autorice, espontáneamente, y no es por una causa justa, porque no considero que celebrar la victoria de la selección de un país sea una causa justa y sea justificable el atropello y el vandalismo que se producen en la vía pública, por la que si por casualidad tienes que pasar con tu coche para ir algún sitio, no podrás, te lo impedirán miles de exaltados, y con suerte no te destrozaran el coche, pero de seguro que te lo aporrearan en esa pantomima simiesca en la que ellos, la masa, ha convertido la celebración de una victoria: bañarse en fuentes públicas, y en la mayoría de los casos romperlas, tirar y quemar contenedores, tirar cohetes, petardos (prohibidos por ley) soplar esas infernarles trompetas durante más de cuatro horas, hacer sonar las bocinas de los autos durante otro tanto de horas, no importándoles nada que haya enfermos, niños pequeños, e incluso animales aterrados por tan ensordecedor rugir, y mirar con cara de malos amigos a todos los que no vamos disfrazados con el uniforme guerrero: pintadas las caras, camisetas de España, banderas ocultando los rostros.... Sin contar con que también esa exaltación y esa forma de celebrar la victoria ha llegado a los hospitales donde los enfermos sufren las consecuencias de la misma, y esto lo digo con base porque tengo las declaraciones de un señor que me ha contado el calvario sufrido por el jaleo en el hospital donde se encontraba recién salido de una operación, y llego a decirle a las enfermeras o enfermeros que lo único que pedía era poder descansar.
¿Qué ocurre, qué consigna se da a través de la publicidad para que esa masa informe de millones de personas o lo que sean, se comporte de ese modo? ¿Quién, o qué les hace tener esa actitud? ¿Es la única forma de protestar que tienen para demostrar su descontento, para mostrar sus miedos, para ahuyentarlos? ¿Es la respuesta de millones de personas en protesta por la situación precaria en la que viven? ¿Es la estupidez sin parangón a la que ha llegado la raza humana? ¿Tomarían las calles en caso de que en lugar de celebrar la victoria, tuvieran que luchar por sus derechos propios de hombres y mujeres libres? ¿Quién les otorga el permiso de pisotear el derecho al descanso y a la paz de los otros ciudadanos? ¿Quién les permite tomar las calles como una horda de bárbaros con caras pintadas, trompetas y tambores, cohetes, tracas y matracas, sin respetar nada?
Salvador Moreno Valencia

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