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17 jul 2010

Bustos de controversia...

 Siempre que salgo a pasear, en mis aireos largos de reflexión, con tanto empeño sometido casi a diario al espíritu bohemio y soñador, que en ocasiones se cuela sin avisar por mis poros peludos y sudorosos, termino mí recorrido liviano en el paseo marítimo de mí ciudad, que evoluciona a pasito lento y decidido, hacia el sendero primoroso de su dominio brizado con Doñana. Topado por la fuente de final de calzada y sin cruzar la vía, ejerzo mí primera parada seria de observación, recreando mí sutil mirada de asombro en acercarme con un despacio vaivén, a un busto monolítico que me retracta cercanos recuerdos del ayer. Hay veces que mí fastidiada memoria suele jugarme malas pasadas, con cara dubitativa y ojos achinados, recreados en las facciones abultadas en relieve de la escultura, me desvelan sin desvarío, que el personaje representado en cuestión, nada tiene que ver con el que yo juraría algunos años estuvo afianzado allí.
 Mis elocuentes dotes de investigador cultural, no van más allá de unas simples preguntas necesarias y transitorias, para subsanar mí peculiar duda de semejante despropósito. Llegados al termino de mis indagaciones, confirmadas quedaban en su conjunto, cuando avanzados unos cuantos metros más adelante, postrado estaba allí, el busto más manchado de la controversia del otro susodicho personaje. Aunque estas dos figuras estatuarias manifiesten su litoral cercanía, y respiren cautelosas de la misma brisa marinera, sus miradas perdidas en el firmamento, criticas, languidecidas y diplomáticas de espanto, nos revelan por el entorno que cada una ocupa, que se cambiarían sin remisión, la una por la otra. Unas miradas que en su despliegue más infinito, se tropezarían con la desembocadura y el mar abierto, las carreras de caballos y la magnifica puesta de sol, acompañada de un encallado y roto barco arrocero. Esta absurda controversia vendría a su final, cuando acentuadas sus miradas por individual, se convirtieran en vistazos amagos de reojo. El busto más anciano, gustoso estaría de acompañar la famosa fuente que durante años nos ha llenado de vida, en su calzada del ejercito republicano, y en un pequeño puesto de cruz roja, ofrecido para sanar a los enfermos y los más necesitados. El más joven de su parte, encantado estaría practicando en el poli su deporte más preciado, atracaría su velero en el club náutico, y alternaría en el chiringuito con su ambiente, unos gustosos tintos de verano. Terminada esta fábula con elocuente conclusión, cruzadas quedaran para siempre sus miradas, esperando petrificados su inminente y palpable erosión, bien por las inclemencias del tiempo, otras posibles reformas de la evolución, y en el mayor de los casos por la dejadez perenne de su olvidada restauración, de la mano del hombre que puso en su día, la brillante idea de inmortalizar su memoria histórica, justificando el retrato alegórico de su apatía.... Paradojas de la vida.

7 comentarios:

Anónimo dijo...

El estilo del texto es pretencioso, usa falsas figuras retóricas y dice poco.

berengario dijo...

Osea como dijo el GUERRA, ¡NA DE NA¡.

atlante dijo...

Dios hizo las cosas faciles para vergüenza de los sabios. es decir mas cursi imposible.

Erasmo dijo...

Para mi gusto está bien, el autor solo hace una breve reflexion sobre una mirada suya de reflexion...
El que quiera un ensayo socio-politico-cultural, que lo investigue por su cuenta...si quiere.

top-secret dijo...

muchos aquí en Sanlucar, ni siquieran consiguen ver esta mirada.

Anónimo dijo...

"reflexion sobre una mirada suya de reflexion..."

"ver esta mirada"

¡Palabrería!

Erasmo dijo...

Senor o señora anónimo: Cada vez que se encuentre usted del lado de la mayoría, es tiempo de hacer una pausa y reflexionar, mirate al espejo de vez en cuando.