Las pacientes reciben clases de técnicas de terapias no farmacológicas y charlas educativas para mejorar su calidad de vida.
Una veintena de mujeres en edad de climaterio y con dolor crónico, como artrosis o fibromialgia, han participado en las últimas semanas en un taller de relajación impartido en la Unidad de Gestión Clínica Jerez Centro, en Jerez de la Frontera. La actividad, que lleva desarrollándose cuatro años, tiene como objetivo facilitar a las pacientes técnicas para complementar los tratamientos y mejorar su calidad de vida.
El taller ha corrido a cargo del doctor Rafael Merina Díaz y de la auxiliar de enfermería Carmen Solís Agabo, que cuentan también con la colaboración de la trabajadora social de la Unidad, Natividad Díaz Campomar. Según explican estos profesionales, se imparten clases de técnicas de terapias no farmacológicas –relajación, yoga, ejercicio físico y musicoterapia- y charlas educativas. (...)
Los responsables del taller han destacado también que el resultado del taller “ha sido óptimo” durante los cuatro años que se lleva realizando, estando demandado cada día por más usuarias “por los beneficios que les reporta y por la transmisión verbal que realizan las propias usuarias de unas a otras sobre dichos beneficios”. En ese sentido, y al objeto de valorar la influencia real del taller en el tratamiento de mujeres en etapa de climaterio con dolor crónico benigno, y su repercusión en la calidad de vida, los profesionales de la Unidad han realizado un estudio que se presentará en la próxima reunión de la XVI Conferencia Regional del WONCA (Organización Mundial de los Médicos Generales y de Familia), que se celebrará en Málaga el próximo mes de octubre. Los primeros resultados de este análisis muestran “una notable mejoría de las variables estudiadas (dolor, sueño, movilidad, calidad de vida, y autoestima) tras la realización del taller”.
La Consejería de Salud cuenta con el Proceso Asistencial de Fibromialgia, que establece las normas de calidad y los criterios diagnósticos que deben seguir los médicos de familia y los correspondientes criterios de derivación a otros especialistas para el abordaje específico de la situación clínica. Así, los casos que reúnen criterios de derivación al servicio de reumatología de referencia, son la presencia de comorbilidad, duda diagnóstica o nivel sintomático alto. En estos casos, el reumatólogo emite el informe clínico correspondiente con las indicaciones precisas para su seguimiento desde los servicios de atención primaria. El plan terapéutico de estos pacientes se basa en ejercicio físico, tratamiento médico y terapia ocupacional, con el consiguiente seguimiento.
Los procesos asistenciales se organizan en función de las claves necesarias para atender adecuadamente la enfermedad en el sentido de que plantea el quién, cómo, cuándo y dónde puede ser atendidos los pacientes con la mayor eficacia posible.
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