Gabriel Raya
Desde que tengo uso de razón siempre he querido lo mismo para la ciudad que me vio nacer, deseos simples y nada suntuosos: calles limpias, zonas verdes decentes… Que una ciudad única que ya es un ejemplo en amabilidad y cortesía de sus ciudadanos lo sea también en belleza y esplendor de sus plazas y callejas.
Ha pasado el tiempo y son muchos los gobiernos que han tenido la oportunidad de llevar a cabo los proyectos que Sanlúcar se merece. Un sinfín de promesas caídas en saco roto, que de haberse hecho realidad nos habrían permitido dejar de vivir de la historia de la ciudad para mirar de cara al presente y al futuro con la esperanza y motivación necesarias.
Dentro de unos meses volverán a vender lo mismo de siempre. Os lo aseguro. Más viviendas sociales, el puerto deportivo, los polígonos industriales, etc. (...)
Yo estoy cansado de promesas. En Sanlúcar no quiero que me hablen ni de izquierdas ni de derechas, quiero resultados. Quiero personas que por encima de sus ideologías políticas pongan a la ciudad por bandera. Personas cuyo trabajo no sea la política, sino que su política sea la de trabajar.
Son momentos muy difíciles para todos pero hemos de reflexionar, mirarnos en el espejo y convencernos de una vez que no necesitamos a nadie de fuera que venga con ilusiones.
Somos unos privilegiados: un clima envidiable, nuestros vinos, nuestras viñas, nuestras iglesias, nuestros langostinos, nuestro castillo, nuestra Algaida, nuestra Jara, nuestro Barrio Alto, nuestras carreras de caballos, nuestra feria… y así un sinfín de lugares y acontecimientos únicos por el que muchísimas ciudades del mundo darían lo que fuese tan sólo por uno de ellos. Además somos los sanluqueños los andaluces que definían los libros de texto cuando nos describían el carácter y las costumbres de las distintas regiones de España y nos hablaban de personas agradables, atentas y cordiales dispuestas a ayudar al visitante sin requerir nada a cambio.
Tenemos muchísimo trabajo por delante para generar recursos económicos a partir de la inmensa riqueza que poseemos, pero no podemos perder más tiempo. No busquemos más excusas en nuestras carencias, aprovechemos al máximo lo que tenemos mientras modernizamos la ciudad para dotarla de los servicios necesarios que impidan la huida hacia delante de las pocas empresas competitivas que nos quedan.
Tenemos muchísimo trabajo por delante para generar recursos económicos a partir de la inmensa riqueza que poseemos, pero no podemos perder más tiempo. No busquemos más excusas en nuestras carencias, aprovechemos al máximo lo que tenemos mientras modernizamos la ciudad para dotarla de los servicios necesarios que impidan la huida hacia delante de las pocas empresas competitivas que nos quedan.
Pero no olvidemos los servicios más básicos de la ciudad. Pasear a primera hora por unas calles baldeadas y limpias te transmite una sensación de bienestar que puede te acompañe a lo largo de la jornada.
La situación de mi Sanlúcar es extrapolable a la de muchas poblaciones y en todas hay personas válidas, con principios y sin aspiraciones políticas más allá de su pueblo. Para ellas mi agradecimiento.
Sanlúcar de Barrameda… y sus calles.
Gabriel Raya

1 comentario:
Mucha verdad, esperanza y generosidad en tus palabras, ciertamente se ha podido hacer mucho por nuestra Sanlúcar, puesto que, potencial hay de sobra y del bueno. Ahora y más que nunca en los tiempos que vivimos de crisis y desesperación, necesitamos reinventarnos, coger todos los recursos y empezar a usarlos de verdad, para eso, como tú bien dices, necesitamos gobernantes generosos.
Pero la generosidad es algo que no aparece nunca en los panfletos políticos.
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