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5 jun 2010

De la feria y sus márgenes

J.A.Gallardo: Huyendo de una fiesta que ya no les pertenece, de una fiesta que ha sido ocupada por la insaciable generación del botellón que tiene en la bebida y el hedonismo más extremo sus básicos principios de comportamiento, se celebra para muchos, un año más la feria de Sanlúcar, de la manzanilla. como le gusta decir a nuestra babosita clase política, en Punta Umbría, en Chiclana o en una casita de la sierra de Cádiz.
Hay motivos para huir de los festejos, y son muy variados; esa sensación de sentirse mayor a ciertas horas, cuando los primaverales cuerpos jóvenes empiezan a tomar su territorio y se comprende que su territorio es el mundo entero.
Esa antiquísima náusea frente al paseillo de caballos con jinetes zozobrantes por la borrachera y arrogantes como señoritos ufanos de su cortijo.
Esa vergüenza ajena cuando la corporación casi en pleno hace el saltito a la pata coja para cruzar la portada de la feria, tan bonita y tan utilitaria, y dan ganas al verlos , de irse no unos días del pueblo, sino para siempre de esta ciudad de la gracia, el arte, el salero y olé.
Esa lamentable música ensuciando el aire con sus crónicas del camino del rocío, su mística y su erótica, su vindicación de lo hortera ahora y en la hora de nuestro asco, amén.
Esa corrida de toros con todo el casticismo haciendo ensayo general de su poderío, de su telúrica legitimidad pueblerina. (...)
Los señores y señoras del proletariado que nunca querrían ser llamados así por nadie, como si el nombre de la cosa -que diría el otro- definiera a la cosa y al decirles clase obrera o proletarios, tuvieran que tomar partido, dejar de jugar los chantajes ventajistas del sistema, pelear por el porvenir y no por la limosna, comprender la situación de ruina a la que hemos ido abocándonos todos, descubrir a los verdaderos culpables de esa infamia y no buscar en el pobre diablo más cercano las razones del desastre.
Algunos proletarios, decíamos, en un último alarde huyen en tropel de los festejos locales, buscando en estos días rozar, si se pudiera, los flecos, los estertores últimos de la felicidad.
Se colmarán los hoteles costeros de aguerridas familias exigiendo como yonkis del asueto su diezmo de pulseritas, su parcelita de sombra en los jardines, sus trampolines desde los que lanzarse estilo bomba a la piscina con las últimas fuerzas cuarentonas y borrachas de cubata.
Habrá un bullicio paleto en los pasillos y los guiris se mirarán entre ellos sorprendidos de esta suerte de revolución que ha ocupado los palacios de la primavera, sin otra ideología que consumir hasta el paroxismo en los bufés, sin otro discurso que el consabido hostia-pare-picha-mestoyponiendohastaelculo.
Durante esa reclusión voluntaria olvidarán las traperas puñaladas de estos tiempos del cólera que vamos viviendo como si estuviéramos viendo la película de nuestras vidas.
En la ciudad los charlatanes pregonarán sus tristes regalos de tómbola, sus desangelados peluches, sus jurásicas guitarras y sus televisores de plasma. Los peruanos volverán a tocar "El cóndor pasa" versión yanki medio en serio, medio en playback.
El mimo se plantará otra vez en la calzada cada vez más artrítico, cada vez más blanco.
Los niños volverán a engullir fantasías de algodón o piñonate para que los dentistas hagan su agosto en el mes de julio, las madres engalandas con sus trajes de farales recuperarán algo de la picardía que tuvieron cuando follaban por gusto y no por débito conyugal.
Los maromos pedirán otra media botella y palmearan la gracia de la parienta cuando se levante la falda una miaja enmedio de la rumba loca.
Los adolescentes se pondrán como cada fin de semana hasta el culo de alcohol y de substancias, se partirán la cara por cualquier tontería y mearán libremente por los rincones de la noche llenado el amanecer de ese tufo a podredumbre y porquería y sembrando el asfalto de pañuelos de papel con restos de micción, menstruación, mierda o semen.
Tarumbas estarán los que se queden y tarumbas volverán los que huyen. Tras la resaca el mundo otra vez, abiertas las fauces de la catástrofe económica, otra vez sobrios los banqueros que tanto y con tanto tronío cantaban y bailaban en la caseta.
El mundo necesita meter unos días entre paréntesis la pena y la ruina, aunque sepa el mundo lo que vendrá después.
Tras la resaca, la convalecencia.

9 comentarios:

sQuallon dijo...

Totalmente de acuerdo :)

Unknown dijo...

Triste, tristísimo este artículo... No se puede tener peor gusto para expresar que odia y repudia nuestra ciudad, nuestra gente (y no solo a la clase política), nuestras costumbres... Señor J.A. Gallardo, jamás he leído tanta infamia junta sobre mi querido pueblo y sus gentes.

Estando, como estoy, a 4.500 km de mi casa, lejos de mi querida familia, mis amigos, "mi feria"... Me mandan una invitación desde facebook a la dichosa página anterior "sanlucardebarrameda.tv" y me encuentro con esté penoso artículo... ¡Lo ha conseguido!, ¡me ha puesto de mala leche!

PD: Solo le falta hacer una canción de "cantautor" sobre Sanlúcar, porque según parece es usted onuvense...

Un desengañado de la Feria dijo...

Justo...pues si estás a 4.500 km de tu casa...vuelve cuando tu quieras pero en feria...te lo digo: es casi como lo cuenta el que escribe...saludos

Francisco González Gavilán dijo...

Querido Justo, antes que nada decirte que esta página,a la que usted llama "dichosa", es un medio de comunicación nuevo, fuerte,libre, joven, aquí se puede hablar con libertad, cosa que usted por lo visto carece. un medio donde usted ha expresado lo que ha querido.

Si quiere escribir usted un artículo añorando su querida Sanlúcar, puede hacerlo sin lugar a dudas, en la misma página tienes el correo donde tienes que escribir.

Deje que cada uno piense lo que quiera. Con gente como usted no se puede opinar de nada. Así nos va, así le va a Sanlúcar, porque ultimamente está hecha un desastre.

Un consejo que le doy, quédese a los 4.500kms que está y pongase de mala leche desde lejos, si viene venga de visita, porque es la feria más "pestosa" que ha habido. El olor a "meao" huele desde la calle ancha.

Una ciudad que no aporta nada a la cultura local, ¿aulas de teatro?,¿danza?, ¿Música entre los jóvenes? ¿qué pasa este año con el festival de Jazz?

Otra cosita, qué mas le da a usted de donde sea el Sr. Gallardo, no es usted de Sanlúcar y está a 4.500 kms.
No quiera arreglar Sanlúcar desde lejos, ni tampoco es lo mejor.

gallardoski dijo...

No tengo costumbre de contestar a la modesta controversia que pudieran suscitar algunas de las palabras que voy lanzando por ahí. Reconozco cierta tristeza en el articulillo de marras, pero por más que lo miro no detecto el odio por ninguna parte. Hablemos de hartazgo, de pesadumbre frente a la tontería y de ganas de dar un poquito de caña a una forma de entender la vida basada en la mansedumbre y el ole con ole mi arma.Ya se sabe que las palabras las carga el diablo,pero no odio ni a mis paisanos, ni a los mimos de la calzada, ni a las tómbolas, ni squiera a la clase política por más que hagan méritos para, como mínimo, el desprecio. Lo de la coplilla de cantautor lo apunto. Lo mismo me salen hasta unas buenas "sevillanas".

Piniófilo dijo...

Las ferias de costumbres lolaylas, donde el consumismo desmesurado mezclado con cante y baile de cuentistas aflamencados son culturalmente hablando: "interesantisimas", hasta el punto de que cuando me cruzo con alguna de ellas, regreso a mi casa con unas enormes ganas de leer o escribir algo. En algo tenia razón Groucho.

Unknown dijo...

Por citar algunos ejemplos de "mal gusto": "Esa lamentable música ensuciando el aire con sus crónicas del camino del rocío (...)", "(...) Habrá un bullicio paleto en los pasillos (...)", "(...) los charlatanes pregonarán sus tristes regalos de tómbola (...)", (...) "las madres engalandas con sus trajes de farales recuperarán algo de la picardía que tuvieron cuando follaban por gusto y no por débito conyugal"... Por cierto, no voy a entrar más al trapo, ya veo que este blog tiene sus fieles incondicionales. Pero, por favor, dejadme volver a Sanlúcar, que tenía pensado volver en tres semanas y, si no es molestia para el personal, para quedarme. Saludos y hasta luego.

Jartotontos dijo...

También hay muchos escritores malos en Sanlúcar y no estamos todo el día quejandonos. Por cierto, ¿alguién ha oido cantar a "Gallardoski"? Yo sí, y a pesar de ello no lo odio

Anónimo dijo...

debieran ustedes cuidad a gente como Juan Antonio Gallardo. No en todos los pueblos tenemos gente de su talla intelectual.