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25 de mar. de 2010

La Guardia Civil denuncia una pelea de gallos “al mono”, en Sanlúcar de Barrameda

Efectivos del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), de la Comandancia de Cádiz, han denunciado a dos criadores federados de gallos de Sanlúcar de Barrameda por peleas ilegales.
A un ejemplar le habían cerrado el pico con cinta adhesiva y colocado protecciones en los puyones, mientras que otro gallo lo utilizaba como “sparring”
Efectivos del Equipo de Investigación del Servicio de Protección de la Naturaleza (SEPRONA), de la Comandancia de Cádiz, han denunciado a dos criadores de gallos, socios de la Federación Andaluza de Defensa del Gallo Combatiente Español, por la celebración de una pelea ilegal, en una modalidad conocida en el argot gallístico como “pelea al mono”.
Dicha modalidad consiste básicamente en la utilización de un gallo como sparring de otro, aprovechando que presentan alguna tara física, ya no son útiles para el combate o a sus dueños ya no les interesan, siendo masacrados ante la imposibilidad de defenderse durante la contienda, ya que además se le cierra el pico y coloca protecciones en los puyones, por lo que mientras uno de los gallos no sufre herida alguna, el “mono” recibe una brutal paliza. (sigue...) 
La actuación tuvo lugar el pasado viernes, día 12 de marzo, cuando la fuerza actuante sorprendió a dos vecinos de Sanlúcar de Barrameda en un improvisado reñidero, observando como un gallo atacaba a otro que tenía el pico cerrado con cinta adhesiva y la cabeza cubierta de sangre.
Los denunciados, criadores del mundo del gallo y pertenecientes a peñas gallísticas federadas, alegaron que dicha práctica era extensiva y habitual entre propietarios de gallos y que no lo consideraban un maltrato sino más bien una “costumbre”.
Los hechos han sido puestos en conocimiento del Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía en Cádiz, al constituir el hecho una infracción muy grave a la Ley 11/2003, de Protección de Animales, tanto por el maltrato de animales que les cause inválidez o muerte, como por el empleo de animales vivos para el entrenamiento de otros, con sanciones que pueden alcanzar los 30.000 €.